Myriam Mollo estuvo de visita por el Auditorio de EXPOHOBBY "Fiestas y Decoración" gracias a la colaboración de Mil Artes, Supermoldes y Cooper. Cómo no podía ser de otra manera, presenciamos su demostración, y claramente, nos divertimos junto a ella. Al finalizar, luego de aplausos, fotos y saludos del público, entrevistamos a Myriam para revivir juntos su historia.

- ¿Cómo fue el comienzo de tu carrera?

- Si al finalizar el secundario me preguntaban que iba a hacer de mi vida, jamás hubiera contestado "Profesora de Decoración de Tortas". En mis planes de adolescente, pensaba terminar el secundario y me debatía entre profesora de educación física o traductora de inglés. Pero, cuando me fui de viaje de egresado, típico viaje a bariloche, nuestro micro volcó. Para que te des una idea, las chicas que iban a mi lado y adelante, murieron. Nadie entiende como estoy en este planeta. Casi me amputan el brazo, porqué estaba totalmente destruido. En la rehabilitación, el médico me aconsejó buscar una actividad para ejercitar los músculos, algo para amasar y relajar la mente. Me sentí perdida, pensá que tenía 17 años, estaba con la cabeza en otro lado.
Comencé con un curso de decoración de tortas en la Escuela de Marta Ballina, eran tres años de carrera. El primer año hacia el modelado típico con pasta de azúcar, el angelito, perrito, etc. La gente cuando miraba mis trabajos me felicitaba, recién era mi primer año.
Fui descubriendo por cosas del destino mi vocación y termine decorando tortas, como profesora, dando clases, con mi propia revista, dando exposiciones en el exterior en representación mía o de empresas, brindado asesoramiento técnico. En fin, con toda una movida dentro del mundo de la decoración de tortas, qué insisto, a mis 17 años no me imaginaba. Hoy puedo decir que la decoración de tortas es mi profesión, mi vocación, y que sinceramente es una carrera que no tenía en mente, pero que las cosas se fueron dando para que hoy esté acá.

- ¿Cómo fue tu participación en el Desafío de Buddy?

- Nunca estuvo entre mis planes sumarme a un reality. En aquel momento, me contactó la gente de Endemol, quiénes estaban haciendo el casting para los concursantes de Argentina. No tenía mucha idea al principio de que se trataba, hasta que entre en YouTube y miré capítulos. Después me di cuenta de que lo había visto, pero no estaba interiorizada en la trama. Les comenté que decoraba tortas, algo más pastelero. Pero me insistieron que les encantaba lo que hacía y querían que participé del casting.
Verdaderamente dude, más que nada porque ya tenía un nombre dentro de la decoración de tortas, y obviamente, me podía sumar como restar. Pero bueno, si uno no toma riesgos nunca se sabe. Pensé, es un casting. Hice el primero, el segundo, el tercero y al cuarto lo único que quería era estar en el programa (risas).
Sinceramente, haber sido elegida entre toda la gente que hizo casting en Latinoamérica, fue un privilegio.
La adrenalina del programa no te la puedo contar, tenés que estar ahí. Trabajar contrarreloj, no es lo mismo en casa qué con la gente que no sabés cómo trabaja. Creo qué fue la parte más estresante. Pero estuvo bueno el desafío. Me iba a encontrar con gente de otros países, obviamente, cada uno con su escuela y podía aprender, no solo era competir, sino también aprender.
Definitivamente la experiencia fue algo adrenalínico (risas), no apto para cardiacos, y creo que si llegué donde llegue es porque tal vez tenía las condiciones o el carácter que se necesitaba para esa etapa.

- Generaste un personaje fuerte... justamente, por el carácter...

- Más allá de la edición que tiene el reality, que por supuesto, puede jugar a favor o en contra, sabía donde estaba parada y hacia donde tenía que ir en los momentos de crisis, y sobre todo, en los que había que correr.

- ¿Cómo comenzaste con los shows?

- La historia de los shows es genial. Me paso hace muchos años atrás. En el año 2006 daba clases en una escuela de gastronomía en La Plata, en una convención de Pastelería, en el salón Jockey Club. Había demostraciones a lo largo de todo el día, la gente estaba constantemente sentada, observando los disertantes. Mi turno era el cierre, a las 20 hs. Se podía ver como la gente se estaba durmiendo en sus sillas, y antes de arrancar la demo pensé en hacer algo. Le pregunté al señor del audio si tenía algo movido, y tenía My Humps de The Black Eyed Peas. Le pedí que este atento, cuando le indicará ponía la musica.
Comencé la clase, imagínate, a los 10 minutos la gente cabeceaba. Era inevitable porque estaban desde las 10 de la mañana. En un momento digo "bueno, la verdad es que la pasta de azúcar necesita mucho calor humano para ablandarse y lograr elasticidad... ¿tendremos algo de música como para aclimatar el ambiente?". Empieza la música, mis dos asistentes amasaban, la gente levanta la mirada, despabilándose de repente, y empecé a bailar, a hacer payasadas. Tené en cuenta que desde la adolescencia hice gimnasia artística, aeróbica, jazz, árabe, un poco de todo. Tengo ritmo, sinceramente soy audaz. Baile, la gente se despertó, y seguí con la demo.
A partir de ahí cada vez que tenía una demostración en el último turno preparaba un show. En principio, baile árabe sola, y después la gente empezó a pedir más. Baile brasilero, sumé un animador, a un bailarín, y fui rotando a los bailarines.
Es muy gracioso, porque la gente cuando me saluda en una expo, en vez de preguntar cuando comienza la demo, me preguntar a qué hora bailó. Creó que les resulta relajante, divertido. Decir, voy a una clase, aprendo y al mismo tiempo me divierto. Es como un sello.
Igualmente no lo hago en todas las demostraciones, ya que hay exposiciones que son netamente profesionales y no está en los planes de los organizadores, porque más cátedra. Pero en las exposiciones que habitualmente va el público en general, en busca de aprender y pasar un momento agradable, lo hacemos. Sabemos que a la gente le gusta.

- Si tuvieras que brindarle un consejo a quiénes quieren seguir tus pasos... ¿Qué les dirías?

- Por mi propia experiencia al estudiar decoración de tortas, más allá de lo que uno pueda aprender con tutoriales en las redes o en las revistas, no es más que un primer paso. A través del estudio van a perfeccionar las técnicas, siendo de mucha validez al momento de entregar el producto final. Sin tener mucha infraestructura, pueden desarrollar una actividad que les puede servir tanto a nivel profesional como relajante.
Hay muchos que comienzan con la decoración de tortas porque necesitan tomarse un tiempo. Podés encontrarte en una clase dos o tres horas, pensando únicamente en lo que estás haciendo.
Mi consejo, en la decoración de tortas hay mucho por conocer y lo ideal es actualizarse constantemente. Eso los mantendrá siempre dentro del mercado.

Myriam encontró de manera impensada su vocación e hizo de su vida un lugar más dulce, enseñando con su frescura, alegría y distinción.

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